sábado, 7 de marzo de 2009

HACIA UN NUEVO MODELO POLICIAL

Muchos años tuvieron que transcurrir para desvirtuar la imagen de un servidor público concebido como un auténtico “héroe social”, me refiero al policía, como parte integrante de una Institución conformada en un principio por ciudadanos respetables, reconocidos por su entorno social y apoyados en sus funciones por éste mismo. En los últimos tiempos, diversos factores han influido para que esta misma sociedad los haya excluido de sus simpatías y respeto.
Hoy en día, la Secretaría de Seguridad Pública Federal, ha tenido la visión necesaria para diseñar un instrumento que contiene lineamientos que dan cumplimiento a la nueva Ley del Sistema nacional de Seguridad Pública, publicada el pasado mes de enero. En ese sentido, a través del Sistema Integral de Desarrollo Policial se pretende garantizar una actuación conforme a los principios constitucionales de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos.
Dicho modelo incluye aspectos que permitirán al policía una revalorización hacia su persona y su núcleo familiar, lo que reforzará la confianza en sus capacidades y por ende, en su importante función, repercutiendo insoslayablemente en la opinión ciudadana, la cual lo reivindicará en la valiosa posición que le corresponde.
Todo esto será posible mediante la implementación del llamado Servicio Civil de Carrera Policial, el cual incluye once procedimientos: Planeación, reclutamiento, selección, formación inicial, formación continua, certificación, ingreso, asimilados, permanencia; reconocimientos, estímulos y recompensas, y conclusión del servicio.
La “planeación” es una actividad que tiene por objeto determinar las necesidades de las instituciones policiales en el rubro de recursos humanos, para lo cual se debe diseñar un perfil de los puestos a cubrir, determinando a su vez, las competencias que les corresponden y las funciones que han de desarrollar quienes vayan a cubrir esos puestos.
El “reclutamiento y la selección” son procedimientos que se encuentran estrechamente ligados, ambos de suma importancia, considerando que en la medida de que la respuesta a una convocatoria reúna un volumen importante de aspirantes, mejores serán las condiciones para una adecuada selección del personal que habrá de capacitarse para ingresar al servicio. Consideremos que la debilidad en un sistema de reclutamiento y selección, arroja como consecuencia el ingreso a las corporaciones policiales de personal con un perfil inadecuado, contribuyendo al deterioro de la imagen policial.
La “formación inicial”, como su nombre lo indica, es el primer proceso de enseñanza-aprendizaje en que se involucra al aspirante a policía, con la intención de dotarle de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes en concordancia con el perfil del puesto que habrán de ocupar; en un ejemplo, a quien va a ser policía preventivo, se le capacita en aspectos normativos de la función, táctica policial, armamento y tiro, dirección y control de tránsito, desarrollo del potencial humano, ética del servicio policial, etc., lo cual contribuirá para que al momento de egresar, el nuevo policía se encuentre en condiciones de desarrollar debidamente su función.
La “formación continua”, es la etapa que le permite al policía actualizar sus conocimientos, reforzando aquellos que haya adquirido en la formación inicial y obteniendo otros que le permitirán actuar con eficiencia.
En lo que corresponde al “ingreso” al servicio, éste se da mediante el nombramiento correspondiente. Es importante señalar que la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, determina que el ingreso a las corporaciones policiales deberá de ser mediante una certificación.
Mediante el procedimiento de “asimilados”, se prevé la posibilidad de que un integrante de una institución pueda pasar a otra, considerando para ello su perfil y la labor que desempeña, por ejemplo, un integrante de la Armada de México, podrá incorporarse al servicio policial, cubriendo para ello una serie de requisitos. Lo mismo puede ocurrir entre integrantes de corporaciones policiales, incluidas aquellas de seguridad y custodia penitenciaria.
Una vez incorporados al servicio policial, a través del procedimiento denominado “permanencia”, se evaluará el desempeño y el rendimiento profesional de los policías, para detectar necesidades de capacitación, optimizar el servicio y determinar quienes de esos policías deben continuar en sus posiciones y quienes no ameritan dicha continuidad.
Dentro de los aspectos que dignificarán la labor policial, encontramos el procedimiento “reconocimientos, estímulos y recompensas”, mediante los cuales se logrará fomentar la calidad, efectividad y lealtad, lo que incrementará las posibilidades de promoción entre los policías en activo, mediante el reconocimiento de sus méritos para los mejores resultados de su formación e incentivarlos en su permanencia, capacidad, desempeño y acciones relevantes que sean reconocidas por la sociedad. Es importante resaltar que existirán dos fórmulas para promocionarse dentro de la carrera policial: la horizontal y la vertical. La primera de ellas se traduce en la posibilidad de incorporarse a otras posiciones dentro de la misma corporación, ocupando puestos afines en otros departamentos, para el desarrollo de otras habilidades, para lo cual se implementarán programas de capacitación que brinden las herramientas para esa nueva función. Por lo que se refiere a la promoción vertical, ésta otorgará la posibilidad de ocupar posiciones de mayor responsabilidad dentro de la estructura de la organización.
El último de los procedimientos del servicio civil de carrera policial corresponde a “separación del cargo”, el cual le otorga al policía la posibilidad de definir y establecer las opciones que tiene al momento de llegar a la conclusión de su periodo activo y, en su caso, separarlo por causas legalmente establecidas, de conformidad con los requisitos de permanencia en la institución.
Siempre que hablamos del tipo de delincuencia que daña severamente la estructura social en nuestro país y en nuestra entidad, nos referimos inmediatamente a la “delincuencia organizada”; curiosamente, si algo ha significado a las corporaciones policiales es la ausencia de organización. En ese contexto, la antigua Ley de General de Bases de Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad Pública, hizo un intento por lograr una acción coordinada de esas instituciones, sin lograrlo, debido a que, como se dice en el argot, “le faltaban dientes”, es decir, no establecía sanciones para el caso de incumplimiento, principalmente cuando éste venía de la misma autoridad responsable de aplicar la norma. En ese sentido, la nueva Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, determina supuestos a través de los cuales se puede incurrir en responsabilidad administrativa, e incluso, de carácter penal, para los servidores públicos que no acaten dichas disposiciones.
El Sistema Integral de Desarrollo Policial (SIDEPOL), como ya mencionamos, tiene sustento jurídico en la citada Ley general, la cual, como su nombre lo indica, en la pirámide jurídica, se encuentra sólo debajo de la Constitución Federal y por encima de las leyes federales, teniendo como característica principal que es de observancia para los tres niveles de gobierno, lo que incluye por supuesto al ámbito municipal. Derivado de lo anterior, los ayuntamientos deberán observar dichos lineamientos, lo que evitará, entre otros aspectos, el ingreso a las corporaciones de seguridad pública municipal de personal improvisado, designado por cuestiones de afinidad o familiar en un servicio que constituye el mayor de los reclamos sociales: la seguridad pública.
Los tiempos actuales exigen el cumplimiento de la multicitada Ley, pues sólo con ello podremos contar con un modelo policial competente que responda a los niveles de delincuencia que lastima severamente el tejido del desarrollo social, y atenta continuamente contra los bienes jurídicos de mayor importancia, como son la vida y la libertad de particulares y de autoridades, recordando en mi redacción a quienes han caído en el cumplimiento del deber policial.
Tocando otro punto importante, hago llegar por este medio una felicitación a la Lic. Minerva Bautista Gómez, por su reciente nombramiento como Secretaria de Seguridad Pública de nuestro Estado, mujer de compromiso y retos, en cuyas manos los michoacanos ponemos nuestra firme confianza en que sabrá dirigir los pasos de esta entidad en materia de seguridad pública; quien el día viernes inaugurará en la Academia Regional de Seguridad Pública de Occidente, una serie de conferencias y eventos que se efectuarán con motivo del Día Internacional de la Mujer, en la que participarán funcionarios de este Estado, reconociendo en esta fecha, la labor que por muchos años a despeñado la mujer como impulsora de la sociedad, y quien, desde su anonimato, ha contribuido en escribir la historia de los pueblos de este nuestro mundo.

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