viernes, 6 de junio de 2008

EL CAMPO EN MICHOACÁN, DOS CARAS DE UNA MONEDA

El campo en nuestro Estado esta contrastado por un lado en regiones productoras con un buen número de campesinos organizados para hacer más rentables sus tierras y de ahí tener más calidad en sus productos como es el caso de los guayaberos de la región oriente, los aguacateros de la zona de Uruapan, los limoneros en Apatzingán, y así podemos citar mas ejemplos, esta es una semilla que conlleva a que sus ingresos sean mejores y tengan mercados mas favorables para sus productos.
Pero por otro lado están las zonas en donde hay falta de organización, información, recursos y desconocimiento. Lo que se traduce en baja productividad y miseria, lo que en buena medida provoca que los campesinos y/o trabajadores del agro emigren a las grandes ciudades o al extranjero en donde generalmente viven condiciones precarias, muchas veces inaceptables para cualquier ser humano y dejando atrás una comunidad abandonada junto a su familia.Esta situación presenta retos y oportunidades para nuestra comunidad rural (entre otros problemas por la apertura del T.L.C. y por la reducción de presupuestos para el campo).
A pesar de esto, dicho sector puede ser una importante alternativa laboral y productiva si se fortalecen las capacidades de organización productiva y si se les ayuda a través de la gestión y a identificar oportunidades de desarrollo económico, lo cual se debe de acompañar con la asesoría pertinente y tendiente a formar personas responsables de sí mismas solidarias e involucradas con su comunidad.Es tiempo que con la experiencia de las autoridades locales Yurecuarenses (que en mucho, son gente de campo) transmitan a los campesinos el sentido de empresa a través de la creación de cooperativas (lo que no se puede hacer solo, se puede hacer en equipo) para hacer sus procesos más eficientes y competitivos. Esto no es una invención, es una realidad, el trabajo de los pequeños productores rurales y sus familias, la compra de insumos, el proceso productivo, las condiciones del mercado, y al final la venta de sus productos es lo que constituyen actividades empresariales en pequeña escala y que en mucho ayudaría a resolver problemas tanto de producción, comercialización y pobreza. En mi próxima entrega hablaré de la crisis alimentaria.

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